Era oscuro, no había estrellas ni luna, el ambiente estaba denso como una neblina de humo; yo corría porque un grupo de hombres con antorchas me seguían tal si yo fuera una bestia; gritaban: "Allá va!, Por aquí!".

Recuerdo que mientras corría, me guiaba mirando hacia arriba, y solo un poco de luz separaba los pinos del oscuro cielo, era como si habían arrancado todo el cielo; el suelo era de arena y pesado, entonces caí y me mataron golpeándome con las antorchas.

Luego en el "sueño", desperté. Estaba acostado sobre una cama de metal rodeada de oscuridad, pero donde yo estaba había luz sin bombillos, mientras miraba con curiosidad escuche la voz de Dios hablándome telepáticamente; — no necesitaba preguntarle si él era Dios, yo ya lo sabía aunque no se cómo.

Era alto, con vestimenta color azul cielo y cinturones blancos; cabello blanco, y abundante barba blanca; Me miraba como un Maestro, exigiendo que prestara atención a lo siguiente:

"Hijo mio, me descuidé de ti por un momento y mira lo que pasó; de ahora en adelante yo cuidaré de ti personalmente"...

En ese momento la cama de metal se abrió como una puerta y me vi callendo desde las nubes hasta mi cuerpo. Desperté.